Compararse con Alemania se ha convertido en un cliché. Compararse y, generalmente, salir perdiendo, pues atendiendo a indicadores económicos, laborales, sociales, etc., la locomotora de la UE suele ser la referencia. Si bien no conviene dejarse llevar por estadísticas, es cierto que determinadas experiencias que allí suceden merecen la pena ser compartidas. Esta reflexión va en paralelo a dos conflictos coetáneos derivados de introducir nuevos elementos arquitectónicos en lugares singulares en las ciudades históricas de Sevilla y Heidelberg