Los días idílicos de la economía internacional han terminado. El año 2016 fue desalentador para el crecimiento del PIB global, para la expansión de las transacciones internacionales y para la corrección de los problemas de la desigualdad global. Si tomamos al pie de la letra las previsiones hechas en octubre de 2016 por el Fondo Monetario Internacional (FMI), 2017 no se perfila mucho mejor. El crecimiento global se recuperará solo parcialmente. La expansión del comercio provocará de nuevo decepciones, a juzgar por los baremos históricos. Aunque el incremento de los ingresos familiares en Estados Unidos sugiere que el país está empezando a ganar terreno en su problema de la igualdad, la atenuación del crecimiento en los mercados emergentes, fuera de Asia en particular, significa que continuaremos viendo pocos progresos en el frente global de la desigualdad