Uses of wood and tree management in the Bronze Age Aegean (Greece). The cases of Akrotiri on Thera and Heraion on Samos

Abstract

1. Marco arqueológico.La Edad de Bronce en el Egeo se caracteriza tanto por el crecimiento y la especialización de la producción agrícola y el aumento del excedente como por la intensificación de los contactos comerciales e intercambios de productos. Ello condujo a una gradual estratificación de la sociedad y al surgimiento de élites sociales. Sin embargo, aquella gradación no se produjo de manera simultánea en todo ese ámbito. En el Egeo, en su sentido más amplio, aquel períodose caracterizó por la presencia de diferentes grupos sociopolíticos con identidades culturales propias. Principalmente, esa división quedó dictaminada por la geografía ya que el mar separa la Grecia continental de las islas. Además, aunque desde un momento muy temprano se observan vínculos e interacciones, también son patentes diferentes características culturales entre islas como Creta, las Cícladas o las del nordeste del Egeo. Del mismo modo, son evidentes los contrastes culturales entre el norte y el sur de la Grecia continental. Dada esta complejidad, resulta evidente que los distintos períodos culturales no siempre se desarrollaron de manera paralela en cada una de las diferentes áreas del Egeo. Esta tesis doctoral trata sobre muestras antracológicas recuperadas de los yacimientos de Akrotiri, en Thera y de Heraion, en Samos, ambos localizados en islas del mar Egeo. Tanto uno como el otro florecieron durante la Edad del Bronce. En la Tabla II.1 se muestra la cronología de los períodos arqueológicos que hemos utilizado de ambos yacimientos, así como también, por razones comparativas, los de Creta. Akrotiri estuvo influenciado culturalmente por Creta ya que sus habitantes, ricos navegantes y comerciantes, adoptaron sus nuevas tecnologías e ideas que transformaron en sus propios estándares (Nikolakopoulou, 2009). Al mismo tiempo, Heraion formó una koine cultural con los asentamientos localizados en el litoral de Anatolia y las islas del noreste del Egeo (Kouka, 2015). Tal y como se desprende de la excavación de edificios comunales y otros datos arqueológicos, este yacimiento también tuvo un carácter urbano y una sociedad estratificada (Kouka y Menelaou, 2018). Durante los períodos Arcaico y Romano, Heraion fue un asentamiento próspero relacionado con el culto a la diosa Hera, cuyo templo se encuentra cerca de la zona recientemente excavada. El yacimiento de Akrotiri se localiza en la isla de Thera (Fig. II.1), la más grande de las islas que forman el grupo conocido como Santorini, que pertenece al archipiélago Cicládico y forma parte del arco volcánico del Egeo (McCoy y Heiken, 2000). Existen evidencias de presencia humana, como fragmentos cerámicos o útiles de piedra, que se pueden remontar hasta el Neolítico Final I (Sotirakopoulou, 2008a). No obstante, el yacimiento fue ocupado ininterrumpidamente desde Cicládico Antiguo II hasta la catastrófica erupción del volcán que tuvo lugar en el Cicládico Reciente I (Doumas, 1983; Knappett y Nikolakopoulou, 2008). Tal y como lo conocemos hoy día, el paisaje de Santorini es el resultado de aquella erupción que sepultó bajo la tefra y otros materiales volcánicos el yacimiento de Akrotiri (Friedrich, 2000; McCoy y Heiken, 2000; Nikolakopoulou, 2002; Palyvou, 2005) y otros más antiguos o contemporáneos a él. Las muestras antracológicas de Akrotiri (Fig. II.2) analizadas en este estudio proceden de los depósitos que se excavaron al realizar los pozos para los pilares 18, 35, 66Π y 67 (Fig. II.7 a II.11, Tabla II.2) y de las intervenciones en la plaza del Cenotafio (Fig. II.12, Tabla II). Estas cuatro profundas calicatas se ejecutaron durante los trabajos de construcción de una nueva cubierta de protección del yacimiento. En todas ellas se descubrieron habitaciones excavadas en la roca piroclástica y, además, en las número 35, 66Π y 67, se encontraron restos arquitectónicos de edificios. Asimismo, se documentaron depósitos identificados como rellenos y vertederos que se utilizaron para amortizar las estructuras abandonadas o nivelar la superficie de la de roca natural. A partir del estudio de la cerámica, estos depósitos se han fechado desde el Cicladico Antiguo II (2.800 BC-2.300 a.C.) hasta el Cicládico Final I (1.550-1.500 a.C.). En el caso de la plaza del Cenotafio estaban formados por los rellenos y vertederos sobre los que se asentó la propia plaza (Cicládico Medio Final-Cicládico Final I). También se han analizado muestras procedentes de los niveles de destrucción de dos edificios; uno de ellos conocido como Xeste 3 (Fig. II.13) y el otro como Casa de las Damas (Fig. II.14). Ambos fueron edificios de tres pisos que estuvieron en uso durante la última fase de ocupación del asentamiento. Xeste 3 fue caracterizado por sus excavadores como semi-público debido a la presencia de un altar en su interior, mientras que la Casa de las Damas se considera que fue una vivienda particular (Doumas, 1983) (Ver capítulo II.1). Heraion está situado en la costa sur de Samos, 7 km al oeste de la ciudad de Kastro-Tigani y entre dos brazos del río Imvrassos. La isla de Samos se encuentra en la zona central-este del Egeo, a 1,8 km del litoral occidental de Anatolia (Fig. II.15). De este yacimiento se estudiaron todas las muestras antracológicas recuperadas durante las recientes excavaciones (2009-2013) desarrolladas en tres sectores: Sur, Central y Norte, los cuales están situados al norte de una vía conocida como Calle Sagrada (Fig. II.17). Estas muestras proceden de los escombros de destrucción del interior de las casas y de los rellenos y vertidos de las áreas abiertas del yacimiento. Por una parte, las muestras recuperadas de espacios abiertos se datan desde el Calcolítico (4.500 – 3.100 a.C.) hasta el Bronce Medio (2.000 a 1.700 a.C.), así como en los períodos Arcaico (fines del s. VII -VI a.C.) y Romano (s. II-IV d.C.). Por otra parte, los restos arquitectónicos de las casas han sido fechados desde el Calcolítico hasta el Bronce Medio y Final. Con mayor detalle, en el Sector Sur se excavaron tres casas que datan del Calcolítico y otras cinco del Bronce Inicial. En el mismo sector también se descubrió el Edificio Comunal I, el cual estuvo formado por dos pisos y probablemente se usó como almacén. En el Sector Central se desenterraron una casa fechada en el Bronce Inicial y otra en el Bronce Medio. Finalmente, en el Sector Norte, fueron descubiertos los restos de cuatro viviendas del Bronce Medio. 2. Objetivos Teniendo en cuenta el carácter urbano de los yacimientos que analizamos, la intención de esta tesis doctoral ha sido investigar cómo sus habitantes interactuaron con su entorno natural y lo transformaron con el fin de obtener recursos útiles tales como maderas de construcción, leña y frutas comestibles. El primer objetivo fue estudiar los cambios del paisaje en torno a los dos asentamientos y, en el caso de Akrotiri, comparar los resultados con aquellas otras investigaciones arqueobotánicas que ya se habían llevado a cabo en el yacimiento para, así, obtener una imagen mucho más concisa de la vegetación. Además, en Akrotiri se conservan numerosos frescos que, tal vez, representan el ambiente natural que hubo cuando fueron pintados. Se fijó, pues, un objetivo adicional consistente en estudiar cómo los habitantes visualizaron y percibieron sus alrededores mediante la comparación de las representaciones de los frescos con los taxones que, según la antracología, crecían en la isla. Como ya se ha indicado, la economía de las sociedades de la Edad de Bronce está relacionada, en gran medida, con la intensificación y especialización de la producción agrícola. Teniendo esto en cuenta, el segundo objetivo fue el estudio del avance en la arboricultura y el cultivo de especies a partir de la evidencia antracológica de los dos yacimientos. Esto, además, podría permitirnos hacer sugerencias sobre la transformación del paisaje, ya que los pobladores de los yacimientos modificaron sus alrededores para obtener tierras de cultivo y maderas de construcción. En ambos yacimientos se analizaron muestras antracológicas de los interiores de edificios con el fin de estudiar los taxones utilizados para la construcción de diferentes parte de ellos, y también para investigar las diferencias que pudieran existir entre los que fueron privados y públicos. En el caso de Heraion, donde se recuperaron restos de construcciones que datan de sucesivos períodos arqueológicos, se estableció un objetivo adicional para estudiar las diferencias en los taxones utilizados en la construcción de los edificios de cada período arqueológico. Finalmente, otro punto de interés fue justificar las razones para el uso preferencial de taxones específicos. 3. Metodología El carbón de madera se forma cuando la combustión se detiene por ausencia de oxigeno y queda parte del combustible, es decir, se forman los carbones (Braadbaart y Poole, 2008). Este material carbonizado mantiene la estructura anatómica de la madera de la cual se originó y se puede conservar en el suelo (Braadbaart y Poole, 2008; Chabal et al., 1999). En arqueología, los micro-restos de carbón de madera se utilizan no solo para obtener dataciones del 14C, sino también para extraer la información paleoecológica y paleoetnobotánica que puedan ofrecer ya que se consideran indicadores de la interacción entre los seres humanos y su entorno (Asouti y Austin, 2005; Chabal, 1997; Chabal et al., 1999; Ntinou, 2002; Théry-Parisot et al., 2010). En Akrotiri, con el fin de estudiar el uso de la madera en la arquitectura durante la Edad del Bronce y buscar similitudes y/o diferencias en los taxones empleados en el edificio público (Xeste 3) y el privado (Casa de las Damas, 66Π y 67), se analizaron muestras de contextos que estaban relacionados con los escombros de destrucción. Para obtener resultados óptimos, todas las muestras del nivel de destrucción en contacto con el suelo se estudiaron según las propuestas de Grau- Almero (1992). Por otra parte, los especímenes más grandes de carbón se analizaron siguiendo las directrices de Chabal (1988), ya que éstos podrían proporcionar información crucial sobre el calibre de la madera utilizada, mientras que los más pequeños lo harían sobre la variedad de taxones empleados. De acuerdo con su posición en el edificioa partir de las descripciones recogidas en los diarios de excavación, las muestras relacionadas con estos niveles de destrucción fueron divididas en cinco categorías: (1) las que procedían de los rellenos de las habitaciones; (2) del interior de los muros (escombros de destrucción); (3) de los suelos de madera de la planta superior (primer y segundo nivel de los suelos de madera); (4) de las puertas/ventanas y (6) del interior de los contenedores cerámicos. Tanto para Xeste 3 como para la Casa de las Damas, la principal forma de muestrear el material antracológico de los sedimentos del interior de las habitaciones de los edificios fue mediante el tamizado en seco con una malla de 1 cm. Además, se muestrearon a mano grandes piezas de carbón que principalmente procedían de las vigas utilizadas para construir la capa basal de los pisos superiores o de los techos que se encontraron caídos en el suelo de los edificios. Estas grandes vigas, en la mayoría de los casos, también fueron dibujadas y su posición exacta ha quedado reflejada en los diarios de excavación. Junto a estos métodos, a partir de 1981, cuando se inició el muestreo arqueobotánico sistemático del yacimiento, se fueron tomando muestras selectivas del interior de ambos edificios que han sido procesadas en una máquina Ankara de flotación. La información paleoecológica en antracología se puede obtener a partir del estudio de restos de leña de fuegos domésticos que se encuentran dispersos en depósitos acumulados durante un largo periodo de tiempo. Además para un estudio paleoecológico es necesario que el muestreo antracológico abarque el espacio suficiente del área excavada y que los resultados obtenidos del análisis de diferentes muestras sean reproductibles (Asouti y Austin, 2005; Badal, 1992, 1990; Chabal, 1992, 1988; Grau Almero, 1992; Moskal, 2010; Ntinou, 2002). Del yacimiento de Akrotiri se analizaron las muestras recuperadas de rellenos y vertederos en un esfuerzo por averiguar la paleovegetación predominante en la isla. El muestreo sistemático de los depósitos estratificados excavados, tanto durante las intervenciones antiguas de la plaza del Cenotafio como durante la excavación de los ejes de los nuevos pilares 18, 35, 66Π y 67, así como la recuperación de macro-restos de carbón mediante flotación, han brindado una oportunidad única para estudiar la vegetación y sus cambios desde el Cicládico Inicial II hasta la destrucción del asentamiento durante el Cicládico Tardío. Las muestras se procesaron en una máquina Ankara de flotación fabricada para ello. Para la recuperación de macrorestos vegetales se utilizaron tamices de malla de 1 mm y 0,3 mm respectivamente, y el residuo pesado quedó depositado en una malla de 1 mm (Sarpaki, 1987; Sarpaki y Asouti, 2008). En general, la cantidad de litros de sedimento muestreados de cada nivel estratigráfico dependió del tamaño y espesor de cada uno. La media de sedimento procesado para cada muestra oscila entre 20 y 32 litros (ver Capítulo III). En Heraion, en la excavación al norte de la Calle Sagrada, el método de muestreo fue el mismo, tanto para contextos cerrados (escombros de destrucción) como para las áreas abiertas. Así pues, durante las excavaciones, las muestras de sedimento de cada una de las Unidades Estratigráficas fueron recogidas de manera sistemática y procesadas con una máquina de flotación para obtener los restos arqueobotánicos. El volumen medio de sedimento por muestra fue de aproximadamente 10 a 12 litros. La máquina de flotación se utilizó siguiendo las directrices marcadas por Peterson (2009). El tamaño de malla del tamiz para separar los elementos flotantes fue de 0,3 mm, mientras que los residuos pesados quedaron depositados en una de 1 mm. Respecto a los métodos seguidos en el laboratorio, los macro-restos antracológicos de Akrotiri se estudiaron en el Laboratorio Milagro Gil-Mascarell del Departamento de Prehistoria, Arqueología y Historia Antigua de la Universidad de Valencia, España, mientras que los de Heraion fueron analizados en el Malcolm H. Wiener Laboratory for Archaeological Science of the American School of Classical Studies at Athens, Grecia. Para separar los macro-carbones de las muestras arqueobotánicas de Heraion, éstas se tamizaron con una malla de 2 mm y luego se escanearon usando un microscopio Leica M10 Sterozoom con baja ampliación para excluir todos los elementos no carbonizados. En el caso de las muestras de Akrotiri, este proceso ya había sido llevado a cabo in situ por la arqueobotánica A. Sarpaki y su equipo. Por lo tanto, los fragmentos de carbón grueso y el residuo se tamizaron en una pila de tamices de 4 mm y 2 mm. Fueron analizados todos los fragmentos que excedían de 2 mm. A cada uno de ellos se le realizó un corte manual en la superficie de los tres planos anatómicos (transversal, longitudinal tengencial y longitudinal radial). Las piezas obtenidas de Heraion se estudiaron utilizando un microscopio industrial DMLM de campo clarooscuro y magnificaciones x100, x200 y x500, mientras que las procedentes de Akrotiri se analizaron con un microscopio Leica DM6000 M con campo claro-oscuro y aplicando las mismas magnificaciones. La identificación de los especímenes la hemos realizado utilizando atlas de anatomía (Fahn et al., 1986; Schweingruber, 1990) y las colecciones de referencia del Wiener Laboratory y del Laboratorio de Archaeologia de la Universitat de Valencia. La microfotografía de las muestras de Akrotiri se hizo en el Servicio Central de Apoyo a la Investigación Experimental de la Universidad de Valencia con un microscopio electrónico de barrido Hitachi S-4800 y un sistema de toma de imágenes QUANTAX 200. Por su parte, para las muestras de Heraion se empleó el microscopio electrónico JEOL, JSM-IT300LV del Wiener Laboratory. Tras completar así la identificación de los carbones extraídos de las muestras, los resultados se resumieron en tablas con taxones por muestra y divididos en función del contexto. La metodología de cuantificación empleada, tanto para los materiales de Akrotiri como para los de Heraion, fue mediante el recuento de los carbones. Las muestras provenientes de rellenos y basureros se analizaron para obtener información sobre el paisaje antiguo de la isla en que se encuentra cada uno de los dos yacimientos y sobre la gestión de los árboles y de la leña. Se crearon curvas de saturación para averiguar, mediante su estabilización (o no) si el número de fragmentos analizados en cada conjunto era suficiente para una representación óptima de taxones (Badal, 1990; Chabal, 1988). En Akrotiri, a partir de las curvas de saturación (ver Cap. III) se observa la presencia de al menos diez taxones en todos los niveles arqueológicos (Fig. III.10), a excepción de la primera cubierta de la Plaza de los Cuernos Sacros. Además, la tendencia observada en todas las curvas obtenidas es que los taxones más comunes aparezcan entre los primeros 50 fragmentos analizados. Como se puede ver en las curvas de saturación relacionadas con las muestras que datan del Cicládico Inicial (Fig. III.1 a III.3), los taxones más comunes de aquel período son Pinus tp. brutia/halepensis, Olea europaea, Juniperus sp. y Fabaceae, los cuales permanecen invariables en todos los contextos correspondientes a este período. En la mayoría de los casos, estos taxones se identificaron entre los primeros 50 fragmentos estudiados. Además, se observa que más de la mitad de los taxones identificados en cada uno de los conjuntos de este período aparecieron entre los primeros 100 fragmentos analizados, mientras que tras analizar 150 fragmentos este porcentaje se sitúa por encima del 90%. En las muestras del Cicládico Medio, Olea europaea es el taxón más común, ya que en todas las curvas de este período (Figures III.4 a III.7) aparece entre los primeros fragmentos analizados. Otros taxones cuya presencia es casi constante entre los cincuenta primeros especímenes fueron Fabaceae, Juniperus sp., Arbutus sp. y Tamarix sp. En las dos curvas de saturación de NSP 66Π (Fig. III.5 y III.6), aproximadamente el 40% del número total de taxones identificados aparecía entre los primeros cincuenta fragmentos analizados. En la curva del relleno de la habitación excavada en NPS 67 (Fig. III.7), para el mismo número de fragmentos, el porcentaje pasaba al 61.53%. En las dos curvas de NPS 66Π mencionadas, se identificó el 60% de los taxones después de que se contabilizaran 100 fragmentos en una de ellas y 150 en la otra. Sobre todo, en todos los conjuntos del Cicládico Medio se observa una homogeneidad en cuanto a los taxones representados. El mayor número de fragmentos necesarios para que las curvas de esfuerzo-rendimiento del período de Cicládico Medio se saturen en relación a las del período anterior podría justificarse como resultado del mayor número de taxones presentes en el primero. En las curvas de saturación del Cicládico Inicial, el número máximo de taxones identificados fue de 14, procedentes del relleno de la Habitación 2 (Pilar 35) (Fig. III.1), mientras que en todas las curvas del Cicládico Medio aparecieron más de 20 taxones y llegando a ser 27 en la primera capa del Suelo 3 (Pilar 66Π) (Fig. III.6). De manera similar, durante el Cicládico Medio Tardío, Olea europaea fue nuevamente la especie más común seguida por Punica granatum. Otros taxones presentes en al menos dos de las tres curvas de este período (Fig. III.8 a III.10) son: Arbutus sp. y Juniperus sp. En todos los casos, el porcentaje de los taxones identificados en los primeros 50 fragmentos superaba el 60% del total. Además, en las muestras de esta fase, y especialmente aquellas relacionadas con vertederos, se identificaron taxones exógenos, que podrían haber sido productos de carpintería (Castanea sativa, Pinus tipo nigra/sylvestris) o del cultivo (Punica granatum). A pesar de la presencia de estos taxones, la reproducibilidad de las muestras y el hecho de que, en casi todas, los más comunes permanecieron invariables durante todo el Bronce Medio, hacen que los resultados sean adecuados para proporcionar información sobre el paisaje de la isla y el uso de los arboles durante aquel período. Finalmente, las muestras recuperadas de los depósitos del Cicládico Tardío I (Fig. III.12 a III.14) eran muy pocas y, en su mayoría, no contenían un gran número de fragmentos. Sin embargo, entre ellos, la especie más común nuevamente fue Olea europaea, que se identificó entre los primeros fragmentos estudiados en todos los casos y, además, los taxones contenidos en las muestras fueron más o menos los mismos. Por lo tanto, como en el caso del Cicládico Medio, el hecho de que los resultados sean reproducibles permite su uso para el estudio del paisaje y de la gestión de árboles que se produjeron en la isla durante aquella fase. En Heraion, las muestras recogidas en espacios abiertos provienen de depósitos que datan de los períodos Calcolítico, Edad de Bronce Inicial y Media, Arcaico y Romano. Sin embargo, de los depósitos calcolíticos y arcaicos sólo se tomó una muestra de cada uno, por lo que, sólo se tuvo en cuenta la presencia de los taxones. Las curvas de las Unidades Estratigráficas 66/13 (Fig. III.16) y 69/13 (Fig. III.17), ambas datadas en el Bronce Inicial III, presentan homogeneidad en los taxones incluidos. Los más comunes entre est

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