Hace ya varios años que el fracaso escolar es objeto del interés de cientfcos y académicos
de numerosos países, así por ejemplo, la OCDE5 inició desde los años noventa, una serie de
estudios sobre el tema que duran hasta la fecha (véase Faubert, 2012 y OECD, 1998). Este
interés se debe sobre todo a que el problema no ha sido resuelto hasta la fecha, a pesar de
los esfuerzos realizados. Los primeros estudios realizados (véase Marchesi y Hernández Gil,
2003; OECD, 1998) mostraron que en los países de la OCDE, cerca de una quinta parte de
los jóvenes abandonaban los estudios de bachillerato sin poseer las competencias necesarias
para ingresar en el mercado laboral, y que en siete de los países más avanzados un tercio de la población adulta nao tenía los sufcientes conocimientos de lectura,
matemátcas y ciencia, requeridos para obtener un empleo