En situaciones como la cirrosis hepática (donde la enfermedad no se detiene) la única posibilidad terapéutica es el trasplante de hígado total o parcial. Los injertos hepáticos pueden ser reconocidos como extraños y rechazados por nuestro sistema inmunitario, lo que nos obliga a inmunosuprimir a los individuos trasplantados. La inmunosupresión es un arma de doble filo, porque un exceso de puede dejar a los pacientes expuestos a infecciones, y un defecto permitir el rechazo del trasplante.
La inmunosupresión se puede medir por la técnica Immuknow, que predice el riesgo de infección y en menor medida el de rechazo. En este contexto en el presente trabajo hemos realizado esta técnica en la cohorte de pacientes trasplantados (N= 150) en el periodo 2014-2018 en el servicio de Hepatología del HURH. En esa misma muestra hemos medido la función hepática con diversos parámetros analíticos. Y hemos correlacionado ambos resultados estratificando los pacientes en 2 grupos: los seguidos menos de 1 año (N=50) o más de un año post trasplante (N= 65).
Hemos encontrado correlaciones entre la inmunosupresión y la función hepática en ambos grupos de seguimientoGrado en Medicin