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Enseñando cirugía a los niños de escuela

Abstract

Producción CientíficaEl 17 de julio de 1576 fue detenido en Valladolid, por el Santo Oficio de la Inquisición y bajo acusación de astrólogo y nigromante, un tal licenciado Amador de Velasco, en cuyo aposento, en el momento del apresamiento, se encontraron ciertos libros que fueron convenientemente depositados en las oficinas del alto tribunal religioso1. Necromancia y Nigromancia eran términos que asustaban al pueblo llano y ponían en guardia a quienes no estaban en el misterio, por relacionarse, en última instancia, con sistemas de adivinación que precisaban la ayuda de los muertos – necromancia – y de los demonios negros – nigromancia -, pero en el fondo los nigromantes que circulaban por la España del Siglo de Oro, más que amigos de los demonios, eran expertos en el arte de saber lo que se escondía en lugares disimulados y oscuros – negros –, por ejemplo tesoros y minas de metales nobles. Así era, pero la tradición insistía en que para obtener la pista de lo escondido había que evocar a los espíritus malignos durante la noche, porque sólo bajo condiciones de oscuridad obedecían y respondían a lo que se les preguntaba

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