En lo que sigue indicaré las señales que, según creo, exponen la desaparición de la ciudad y de la vida pública bajo el imperio de la primera persona en uso del dispo- sitivo inteligente. En el transcurso de tres secciones (Sección 1. notas en torno al cartesianismo digital; Sección 2. ciudad y vida pública; y Sección 3. Recuperación de una comunidad de experiencias: tres intentos de reapropiación corporal), quedará claro, espero, que la identificación entre la primera persona y el dispositivo inteligente consolida un modo aberrante de vivir la ciudad que no genera comunidad de experiencias y que no permite la urgencia de la ciudadanía como propiedad emergente del acontecimiento de la vida pública en la ciudad. La falacia de la ciudadanía digital propende al recrudecimiento egoísta y si bien garantiza la exposición de los propios contenidos, lo hace de una manera en que, al cabo, tal exposición no alcanza a ser un evento público. Es decir, y para expresarlo con la jerga del detalle,describiré los modos en que los hiperconexos posmodernos devinieron infraconexos, hipermodernos, postsociales, postcarnales y descomunales