En la actualidad, para colectar la energía de sol y usarla en diversas aplicaciones, se usan captadores y celdas solares. El captador es el componente de una instalación solar térmica, encargado de capturar la energía del sol y transformarla en calor. El colector está formado, habitualmente, por una lámina metálica, normalmente de cobre (buen conductor térmico) que se oscurece básicamente con un tratamiento selectivo, basado en deposiciones electroquímicas o pinturas con óxidos metálicos que tienen una alta absorción de la radiación solar (onda corta) y una baja emisividad del calor (onda larga). Por otro lado, las celdas solares son las encargadas de trasformar la energía solar en energía eléctrica por medio de módulos fotovoltaicos. Específicamente en Colombia, las aplicaciones más difundidas son el calentamiento de agua —para uso doméstico, industrial y recreacional (calentamiento de agua para piscinas) — y la generación de electricidad a pequeña escala. Otras aplicaciones menos difundidas son el secado solar de productos agrícolas y la destilación solar de agua de mar u otras aguas no potables. Los materiales que colectan la energía del sol se encuentran en un gran rango, para este trabajo específicamente se van a utilizar películas delgadas de óxidos; éstas pueden ser sintetizadas por métodos como Baño Químico (CBD), Deposición Química de Vapor (CVD), Deposición Física de Vapor (PVD), Evaporación térmica, Electron Beam Evaporation y Sputtering..