Las victimas son en numerosas ocasiones ignoradas en
los procesos de violencia. Además, socialmente son
muchas veces relegadas e ,incluso victimizadas
doblemente, teniendo que asumir el estigma de ser
consideradas victimas en una sentido paternalista y no
reparador. Se impone por ello, la necesidad de una
política proactiva de los poderes públicos y de los
ciudadanos en defensa de una justa consideración y
reparación de las victimas, en la defensa de su
dignidad y sus derechos fundamentales