El epitelio intestinal separa el interior y el exterior del organismo. Supone una barrera
que limita el paso a agentes patógenos que pueden comprometer la salud del individuo,
pero a su vez debe permitir la absorción de nutrientes y sustancias necesarias o
beneficiosas para el mismo.
El moco que recubre todo el epitelio intestinal, la IgA secretada por el epitelio y
retenida en el moco, las sustancias antimicrobianas secretadas por las Células Paneth y
otras células epiteliales constituyen la primera barrera físico-química. Una vez superada,
los microorganismos deben atravesar el epitelio, bien a través de las células o bien a
través de los espacios que dejan entre ellas. Las uniones ocluyentes sellan los espacios
entre células adyacentes y dotan al epitelio de una permeabilidad paracelular,
impidiendo la penetración de microorganismos y moléculas patógenas. Si estas
estructuras se alteran, pueden acceder al interior estas especies e iniciar una respuesta
autoinmune en el organismo.
El único regulador fisiológico de las uniones ocluyentes conocido es la zonulina,
secretada por el epitelio intestinal en respuesta a microorganismos y el gluten. Actúa en
el epitelio intestinal abriendo dichas uniones y provocando un aumento de
permeabilidad intestinal. Exceso de zonulina puede suponer una permeabilidad
intestinal excesiva que posibilitaría el paso de moléculas patógenas hacia el interior y
activaría el sistema inmune del individuo. En el presente trabajo hemos hecho una
revisión bibliográfica y hemos observado una relación entre la concentración de
zonulina en plasma y el desarrollo de patologías autoinmunes como la enfermedad
celíaca, la diabetes, el asma o la esclerosis múltiple
Concluimos que la zonulina puede suponer un marcador y/o una diana tanto para
el diagnóstico, como para el tratamiento o la prevención de este tipo de enfermedadesUniversidad de Sevilla. Grado en Farmaci