La Lógica de Hegel, en tanto metafísica que no está más allá de nada, sino como ontologia general y especial, es decir, como desvelamiento de la racionalidad de lo real, de la naturaleza y de lo humano, es también, en su punto final, discurso del método. Desde este final, mirando retrospectivamente el comienzo, se revela cuál había de ser (y era) la potencia de éste para exponerse en su despliegue ya efectuado como racionalidad del pensamiento que piensa lo que hay. El comienzo debía ser—simplemente y nada menos— pensamiento libre. Después de haber recorrido el círculo de su contenido, la Lógica vuelve sobre su camino y, preguntándose entonces sobre el modo en que la verdad ha ofrecido su propia garantía (Wührung), abstrae los modos reconocidos ahora como epistémicos o científicos con que han ido apareciendo las determinaciones o momentos de la verdad. El inventario temáticamente reflejo de estos modos es el Discurso del Método hegeliano.La Lógica de Hegel, en tanto metafísica que no está más allá de nada, sino como ontologia general y especial, es decir, como desvelamiento de la racionalidad de lo real, de la naturaleza y de lo humano, es también, en su punto final, discurso del método. Desde este final, mirando retrospectivamente el comienzo, se revela cuál había de ser (y era) la potencia de éste para exponerse en su despliegue ya efectuado como racionalidad del pensamiento que piensa lo que hay. El comienzo debía ser—simplemente y nada menos— pensamiento libre. Después de haber recorrido el círculo de su contenido, la Lógica vuelve sobre su camino y, preguntándose entonces sobre el modo en que la verdad ha ofrecido su propia garantía (Wührung), abstrae los modos reconocidos ahora como epistémicos o científicos con que han ido apareciendo las determinaciones o momentos de la verdad. El inventario temáticamente reflejo de estos modos es el Discurso del Método hegeliano.La Lógica de Hegel, en tanto metafísica que no está más allá de nada, sino como ontologia general y especial, es decir, como desvelamiento de la racionalidad de lo real, de la naturaleza y de lo humano, es también, en su punto final, discurso del método. Desde este final, mirando retrospectivamente el comienzo, se revela cuál había de ser (y era) la potencia de éste para exponerse en su despliegue ya efectuado como racionalidad del pensamiento que piensa lo que hay. El comienzo debía ser—simplemente y nada menos— pensamiento libre. Después de haber recorrido el círculo de su contenido, la Lógica vuelve sobre su camino y, preguntándose entonces sobre el modo en que la verdad ha ofrecido su propia garantía (Wührung), abstrae los modos reconocidos ahora como epistémicos o científicos con que han ido apareciendo las determinaciones o momentos de la verdad. El inventario temáticamente reflejo de estos modos es el Discurso del Método hegeliano