El incremento de funciones que los equipamientos culturales han experimentado en los últimos años
los ha transformado en elementos de primer orden de las políticas urbanas. A pesar de ello existen
relativamente pocos estudios referentes a las repercusiones que estos espacios generan en sus entornos
físicos, sociales y económicos. El artículo analiza estas repercusiones en el caso de los equipamientos
culturales de Santiago de Chile. A partir del estudio de los equipamientos culturales y de las distintas
interacciones existentes con el entorno urbano se apunta que en la actualidad los equipamientos
analizados realizan un importante esfuerzo en el campo de la programación. Un esfuerzo que pocas
veces se corresponde con una voluntad de difusión. Ello supone unas repercusiones limitadas de los
equipamientos culturales en el entorno urbano. Una situación que obliga a una reflexión, especialmente
en un contexto, el chileno, de incremento del número y ambición de equipamientos culturales