Adentrarse en la novela de Arguedas es sumergirse
en profundos y torrentosos ríos donde fluyen voces
que se entrecruzan y enfrentan. Es entrar en un espacio
discursivo en permanente tensión, en constante disputa,
en continua transformación. Arguedas no propone una
síntesis conciliatoria y homogénea de la pluralidad; propone
un diálogo entre diversos que coexisten, vinculándose
y oponiéndose, sin someterse nunca a una instancia
que los abarca y concilia, a una síntesis que neutralice las
contradicciones existentes