El proceso de transición democrática de fines de los años
70 y que en 1979 culminara con el retorno de gobiernos
civiles elegidos supuso, asimismo, la cristalización de un
esquema de relaciones entre los poderes públicos civiles
y las FFAA.
Este sistema de relaciones civil-militares se institucionalizó no solo
en una legislación, en un conjunto de cuerpos legales o en un
reglamento, sino que también consistió en un conjunto de prácticas,
hábitos y costumbres tácitamente reconocidos por los agentes
centrales del sistema político y por la opinión pública. De esta
manera se consolidó un régimen de relaciones civil-militares sustentado
parcialmente en la Constitución escrita y en una consuetudine
que no por “informal” o implícita adquiere menos fuerza o es
menos imperativa para los agentes del sistema político. Este régimen
al que se hace referencia, estaba sostenido en un conjunto de
pilares o supuestos fundamentales. A continuación se esbozan algunos
de los rasgos centrales de este régimen