La alfalfa (Medicago sativa) es
una de las pocas alternativas forrajeras
para zonas con sequías
largas y fuentes de agua de riego
escasas. Es una leguminosa de
gran valor nutritivo (24% de proteína
en las hojas en Materia Seca
(MS), 10% de proteína en los
tallos). Tiene una raíz principal
profunda y es fijadora de Nitrógeno
(N) por la simbiosis con la
bacteria Rhizobium. Se considera
como un cultivo que ayuda a mejorar
la calidad y conservación de
suelos. Con un manejo adecuado
un alfalfar debería mantener
un buen nivel de producción hasta
los 6 ó más años. El uso que se
puede dar a un cultivo de alfalfa
no está restringido a forraje en
verde para consumo directo de
ganado vacuno, ovino o de pequeñas
especies, sino que las pacas
(fardos, bultos, en Materia Seca)
de alfalfa, mantienen su valor
nutritivo, se pueden almacenar y
son fácilmente comerciables;
además, es cada vez más aceptado, o por fin reconocido, el valor
nutricional de esta leguminosa
para consumo humano, sea en
verde o en tabletas de alfarina
comprimida, como complemento
a la alimentación, inclusive se habla
de propiedades medicinales.
De modo que es una gran alternativa
de producción para pequeños
o grandes agricultores o
ganaderos