Mientras unos científicos de tendencia humanista entregan
su vida en la lucha contra las plagas y enfermedades
de los cultivos, buscando obtener mejores cosechas
en calidad y cantidad suficientes; otros científicos, han hipotecado
su conciencia a grupos interesados que buscan someter a
su dominio a la población humana hambrienta no solo de pan, sino
de justicia social. Una lucha desigual entre quienes ven en el
ser humano y la naturaleza la razón de la existencia, y los otros
que lo ven como el lucro de su egoísmo interminable