Al vincularme, en esta opción de vida al estilo de Don Bosco, desde mi juventud, a los espacios salesianos me han marcado rostros, experiencias, miradas, manos, llantos, alegrías, tristezas, son una pincelada de lo mejor que podido tener en mi existencia. La mente es frágil en los momentos vividos, pero sé en el corazón que mi crecimiento es el resultado más certero que he podido obtener en el proyecto personal: alegría, entusiasmo, esperanza, acompañan mis ideales y sueños pero al mismo tiempo vivo la experiencia de mis debilidades y con fe creo que la vida es un camino por recorrer, una misión por cumplir