Resulta evidente que en la actualidad,
muchos de los conflictos, que ensangrientan el
planeta, tienen un trasfondo religioso. El que
aparece casi a diario en los noticieros es el que
contrapone israelíes y palestinos (judíos contra
musulmanes), pero con enorme frecuencia se
habla también de actos terroristas llevados a
cabo por fanáticos religiosos que no dudan en
masacrar a civiles inocentes, en nombre de la
divinidad. Debe ser bajo el efecto de estas informaciones
que, cuando a fines de 2010 el Times de
Londres preguntó a los lectores si consideraban
la religión útil para la sociedad, éstos contestaron
mayoritariamente de manera negativa. En la
mira de los críticos se encuentran especialmente
las religiones monoteístas, porque, al considerarse
exclusivas poseedoras de la única verdad, están
particularmente expuestas a la intransigencia,
basadas en la premisa que el error no puede tener
derechos