Las formas
de organizar la vivienda en la ciudad son limitadas. Dejando
aparte la disyuntiva entre vivienda unifamiliar con jardín y
vivienda colectiva, dentro del universo de esta última encontrarnos
dos grandes formas: la «manzana cerrada» y el «bloque
abierto». Cronológicamente la primera tiene una historia rnás dilatada,
pudiendo afirmase que el bloque abierto es una «invención»
del primer tercio del siglo XX