Licenciatura en Etnoeducación y Desarrollo Comunitario
Abstract
cualquier proceso educativo; por eso, visiones sobre la educación como instrumento para formar la fuerza laborante que el modelo económico requiere, le da un aspecto limitante y unidimensional a cualquier proceso educativo, más aún, en un país como Colombia que requiere de un cambio social importante después de tantos años de violencia ininterrumpida y conflicto armado. Esta fracturación en la sociedad colombiana exige, en todo nivel, acciones que lleven a superar tal estado de cosas, de ahí, la importancia que recae en los procesos educativos, a nivel formal e informal, en la formación y el empoderamiento de los sujetos sobre su realidad y las posibilidades de transformación sobre la misma. Por eso, el modelo educativo debe abrir espacios para que los sujetos se formen tanto disciplinarmente como para el mundo del trabajo, pero también para la
sensibilización sobre otros aspectos de vital importancia en la vida de las personas como la solidaridad, la otredad, el diálogo, reflexión sobre la realidad, el trabajo en comunidad y la capacidad de acción transformadora con el otro, aspectos estos anulados por un mundo inmerso en la competitividad mercantilista. Es así, que la educación debe coadyuvar como instrumento de reconstrucción de la unidad social, de la organización política, de los vínculos culturales y las identidades personales. Por eso, a la par, se exige la presencia de un nuevo tipo de educador
que enfoque su quehacer desde estas premisas, un educador que no desconozca las diversas formas de aprendizaje, la realidad social que lo permea y permea su comunidad educativa, que rescate el valor de las diferencias étnicas y culturales y a partir de ello, valide los diversos conocimientos que en ellas subsisten; un educador que sepa tomar elementos de postulados teóricos que rescaten el carácter humanista de la educación y operativizarlos en los procesos de
aprendizaje. Este rol lo debe asumir el etnoeducador con el fin de afectar las rígidas estructuras que el actual modelo educativo posee y, de esta manera, nutrir los procesos de aprendizaje de mayor pertinencia, coherencia y capacidad transformadora