En la segunda mitad del siglo XX, con la creciente atención y peso de los hechos económicos
en nuestras sociedades, se desarrolló el dominio de la Historia Económica. En este marco, se aprecia
el crecimiento de lo cuantitativo y serial en la investigación, con muchas cuestiones y debates, pero
sin duda con un creciente interés y valoración. En todos esos debates la Antigüedad quedó un poco
fuera, por reconocerse la inexistencia de números expresivos y fiables o series constantes de datos que
pudieran ser tratados y analizados. No faltaran todavía algunas tímidas sugerencias de que con el estudio de las ánforas romanas, como las Dressel 20, se podría ensayar algún acercamiento a la historia
de la economía antigua (Tchernia, 1967), aunque no existiesen todavía las herramientas adecuadas, ni
el volumen suficiente de datos y tampoco una metodología reconocida y consensual para hacerlo.info:eu-repo/semantics/publishedVersio