4 láminasEn octubre de 1941 recibí de mi querido amigo Gonzalo Pardo,
ingeniero de las minas de Reocín, en Santander, dos machos de un
Hepialus que, a primera vista, no supe determinar con certeza. Una
comparación más detenida con los ejemplares de las diversas colecciones
del Instituto Español de Entomología, de Madrid, no me
permitió tampoco atribuirlos con seguridad. Recurrí entonces al estudio
de sus aparatos genitales, comparándolos con los de otras especies,
y comprobé su absoluta identidad con los de Hepialus fusconebulosa
(Degeer), que hasta ahora no había sido citada de España.Peer reviewe