research

Interoperabilidad entre entidades de contrapartida central: Impacto sobre la distribución del consumo de capital entre los miembros

Abstract

Central Counterparties (CCPs) are financial infrastructures designed to reduce counterparty risk. They do so by virtue of novation of trades, becoming the buyer to the seller and the seller to the buyer. CCPs manage the counterparty risk collecting Margins from its Members. Interoperability among CCPs allows those Members that maintain positions in several CCPs (like big investment banks or HFTs) to concentrate all their trades in one CCP. After an Interoperability arrangement is implemented, these Members can reduce their total exposure by netting long and short positions, thus enjoying a reduction in the Margins they have to post. But Interoperability reduces the Margins for some Members at the price of creating new risks for the whole system. These new risks have to be covered with Interoperability Margins, additional to the Position-related ones. As a consequence, Members with a below-average use of Interoperability – like local Banks or final investors – will suffer an increase in the Margins they have to post. Interoperability – which is compulsory in Europe by virtue of EMIR – implies a transfer of capital from local Banks and final investors to big Investment Banks and HFTs. The rationale for defending such a policy should be openly discussed: it is not easy to realize why capital in the hands of HFTs and big Investment Banks is preferable to capital in the hands of local Banks and buy-side firms.Las entidades de contrapartida central (ECC) son infraestructuras financieras diseñadas para reducir el riesgo de las contrapartes mediante la innovación comercial, convirtiéndose en compradores para los vendedores, y viceversa. Las ECC gestionan el riesgo de las contrapartes, recolectando los márgenes procedentes de sus miembros. La interoperabilidad entre las ECC permite que aquellos miembros que mantienen posiciones en diversas ECC (tales como los grandes bancos de inversión, o las HFT) puedan concentrar todas sus operaciones en una única ECC. Una vez que se introduce un acuerdo de interoperabilidad, dichos miembros pueden reducir su exposición al compensar sus posiciones a largo y corto plazo, obteniendo de este modo una reducción de los márgenes que tienen que registrar. Pero la interoperabilidad reduce los márgenes de algunos miembros, a costa de crear nuevos riesgos para el sistema en general, que deben cubrirse con los márgenes de interoperabilidad, además de los márgenes relativos a la posición. Como consecuencia de ello, los miembros que utilicen una interoperabilidad por debajo de la media ---como es el caso de los bancos locales o los inversores finales--- experimentarán un incremento de los márgenes que tienen que registrar. La interoperabilidad ---que es obligatoria en Europa en virtud de la normativa EMIR--- implica la transferencia de capital de los bancos locales e inversores finales a los grandes bancos de inversión y a las HFT. Claramente, deberá analizarse la justificación para defender dicha política: no es fácil comprender por qué es preferible que el capital esté en manos de las HFT y los grandes bancos, en lugar de residir en los bancos locales y en las empresas compradora

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