El presente estudio pretende explorar los aportes percibidos por los miembros de un grupo de escucha de voces (GEV) que acuden a un Centro de Día para personas con
trastorno mental grave. Se ha utilizado una metodología cualitativa realizando entrevistas
en profundidad a los participantes. Las experiencias previas que estas personas tuvieron
cuando intentaron hablar sobre sus voces fueron generalmente negativas. Los resultados
muestran que la participación en el GEV tiene un impacto positivo en la vivencia subjetiva
de la persona, refiriendo un mayor control sobre la experiencia, una visión menos negativa de la misma y un menor temor ante la presencia de las voces. El hecho de compartir la experiencia con “iguales” fomenta la esperanza, disminuye el aislamiento y mejora la relación de la persona con sus voces. Los resultados plantean la necesidad de reflexionar sobre el tipo de prácticas que se llevan a cabo en los dispositivos de atención en salud mental y servicios sociales y la filosofía que subyace a las mismasThis study aims to explore the experiences of a group of participants in a Hearing
Voices Group (HVG) who attend a day center for people with severe mental disorder.
In-depth, semi-structured interviews were conducted with seven participants. Previous
experiences of these people when trying to talk about their voices had generally been
negative. The results show that participation in the HVG has had a positive impact on the
subjective experience of the person, conferring more control over the experience, a less
negative view of it and less fear in the presence of voices. Sharing the experience with
“equals” fosters hope, reduces isolation and improves the relationship of the person with
their voices. The results suggest the need to reflect on the kind of practices carried out
in mental health care and social services centers along with their underlying philosoph