'Servicio de Publicaciones de la Universidad Autonoma de Madrid'
Abstract
Drácula y El doctor Frankenstein inauguraron en 1931 la producción de cine de terror en el cine
sonoro al presentar a dos de los iconos por excelencia del género. Sin embargo, al ser películas
producidas en el período de transición del cine mudo al sonoro, hacen gala de una característica
especial que las diferencia notablemente de la posterior producción terrorífica de Hollywood: la
presentación de la monstruosidad sin el recurso de la música extradiegética, lo que genera en la
narración un efecto de «agujero» de silencio. En posteriores producciones de cine de terror se
intentará paliar estos lapsos de silencio con el empleo de la música extradiegética o ciertos efectos
de sonido, lo que parece indicar que, para la norma del cine clásico americano, eran defectos
que debían ser corregidos. El siguiente ensayo tiene como objeto subrayar cómo esa llamativa
presencia del silencio confiere a la representación de la monstruosidad cierta cualidad de «imágenes
espectrales» o «cuerpos siniestros» que el cine de Hollywood prefirió evitar. Por otra
parte, se analizará también por qué fue tan importante para el cine clásico americano el empleo
de la música extradiegética, ya que cumplía una serie de funciones necesarias para sus estrategias
narrativas: una mayor implicación del espectador, una adscripción a los códigos del género
terrorífico y un efecto de «tridimensionalidad» aplicado a las imágenes bidimensionalesDracula and Frankenstein, both released in 1931, inaugurated the production of horror films in
Hollywood when they presented the two greatest icons of the genre. As films produced in the transitional
period from silent to sound film, both showcase special features that distinguished them
from posterior horror films in Hollywood: the introduction of the monstrosity without extra-diegetic
music or sound effects generated the appearance of certain «holes of silence» in the film narrative.
In subsequent years, these lapses of silence were hidden with music or sound effects, which indicates
that they had to be corrected for the standards of classic American film. The following essay
tries to analyze how the silence transforms these icons of monstrosity into the sort of «ghostly
images» or «uncanny bodies» which Hollywood films preferred to avoid. On the other hand, the
importance of extra-diegetic music in Hollywood film also will be analyzed for the specific narrative
functions it carried out: a greater involvement of the viewer, the incorporation of the film into the
codes of the horror genre and an effect of «tridimensionality» applied to two dimensional image