Actualmente se utilizan métodos de control clásicos los cuales requieren de un alto esfuerzo matemático por el espacio de soluciones que se genera con el fin de acotar la respuesta deseada y que en la mayoría de casos, aunque logran la solución del problema no es eficiente, dado al tiempo y otros recursos que se pierden en este proceso. Para poder implementar un control óptimo se hace necesario conocer las ecuaciones y los parámetros del sistema, ya que el uso de los datos de la planta dados por el fabricante podrían generar resultados no muy precisos, dado a los defectos o desgaste que ocurren en el tiempo. Por otra parte, es necesario comprender que la gran mayoría de procesos a ser controlados son, de hecho sistemas no lineales y tampoco son estacionarios y sus características cambian en el tiempo o cuando el punto de operación varía. Estos cambios afectan los procesos de diferentes maneras que pueden ser ligeros y no afectarlos en gran medida, pero que en otros casos, podrían ser lo suficientemente significativos para hacer que el uso de controladores con los parámetros fijados previamente sean inaceptables o simplemente imposibles