La concepción de territorio, reconocido no solamente como un trozo de naturaleza con características físicas, ambientales y climáticas particulares , sino que también es un espacio determinado por el accionar de distintos actores públicos y privados, donde estos gestionan, producen, negocian y distribuyen la riqueza. De esta manera, el territorio es concebido como espacio social y natural, que va de la mano del desarrollo; es un proceso de construcción constante del espacio apoyado de la participación y la movilización de los recursos del mismo.
Viendo el territorio como la integración de los componentes físico-ambiental y social, se entiende al ordenamiento territorial como una intervención voluntaria con el objetivo de reducir los conflictos y los desequilibrios ocasionados por la acción y transformación desordenada que el ser humano hace sobre este espacio y posibilitar una utilización racional y eficiente del mismo .
Por lo tanto, el ordenamiento territorial es un instrumento fundamental para el desarrollo en dos aspectos muy importantes. Primero, de la organización político administrativa que adopte el Estado para gobernar las diversas territorialidades surgidas de la evolución económica, social, política y cultural del país. Segundo, de los cambios en la ocupación física del territorio, como resultado de la acción humana y de la misma naturaleza. Es necesario tener en cuenta que el instrumento que se resalta en la ley 388/1997 para la ordenación del territorio es el Plan de Ordenamiento Territorial, siendo este un documento elaborado por la Administración Municipal y aprobado por el Concejo Municipal de la localidad, donde se determina el Modelo de Ocupación del Territorio – MOT