El desarrollo de cualquier sistema social humano esta directamente relacionado con los recursos obtenidos desde su interior y el establecimiento de vínculos de intercambio con el exterior. Fenómeno que ha llevado a una globalización y de la cual se desglosan las denominaciones de desarrollo y subdesarrollo sobre la gestión y calidad de vida en las naciones del mundo. Desde el inicio de los tiempos las revoluciones productivas y tecnológicas han estado muy ligadas a la disponibilidad, obtención y manejo de los recursos energéticos, para llevar a cabo el trabajo necesario en la producción de bienes y servicios, encargados de suplir las necesidades primarias y secundarias de las sociedades y culturas humanas. Actualmente, cuando los recursos no renovables como los fósiles escasean y a su vez se ven involucrados en contrariedades ambientales, se genera la necesidad de buscar opciones que suplan sus atributos. En la naturaleza existen variedad de recursos capaces de generar energía, los cuales se emplean como combustible ya sea a partir de la energía solar, hídrica, eólica, o biomasa.
Una de las alternativas en creciente demanda, es la energía obtenida a partir de biomasa vegetal, que puede ser derivada de cultivos para alimento humano o animal, cultivos industriales, plantaciones forestales, bosques naturales, áreas arbustivas o plantaciones de corta rotación 1 y de esta forma obtener variedad de productos como etanol, biodiesel, metano y metanol 2