En las dos últimas décadas el concepto de "calidad de energía" ha ido tomando cada vez más importancia en el ámbito de la Ingeniería Eléctrica, y en este momento es una temática de gran interés tanto para las compañías productoras y distribuidoras, como para los fabricantes de equipos y los consumidores finales. Los sistemas actuales basados en electrónica de potencia causan perturbaciones que afectan al resto de consumidores debido a la proliferación en el uso de equipos alimentados o accionados mediante convertidores estáticos de potencia, los cuales inyectan armónicos en la red, provocando efectos sobre el sistema de potencia y sobre los equipos conectados al mismo [1]. De este modo la forma más fiable para la compensación de armónicos ha sido la aplicación de filtros activos, filtros pasivos y filtros híbridos que reducen la distorsión en el sistema