Universidade de Santiago de Compostela. Servizo de Publicacións e Intercambio Científico
Abstract
Los conventos femeninos en el Siglo de Oro han sido definidos como una «comunidad
intelectual» (Arenal y Schalu, 1987a y 1987b). Efectivamente, considerados en un entorno
de casi total analfabetismo femenino, los conventos se podían vanagloriar de tener
la mayor concentración de mujeres alfabetizadas. No obstante, como microcosmos que
reproducían en su seno las diferencias sociales del mundo seglar, la alfabetización no estaba
totalmente generalizada y saber leer y escribir no eran requisitos exigidos para profesar,
ni siquiera una enseñanza que se propusiera para todas las religiosas. Sin embargo,
había una diferencia fundamental de partida con el mundo seglar. En este, la lectura y
la escritura no eran competencias imprescindibles para desenvolverse adecuadamente,
porque las mujeres recibían una educación basada en el conocimiento y práctica de unos
principios morales católicos y en las enseñanzas empíricas de saberes femeninos de carácter
casi ancestral