Universidade de Santiago de Compostela. Servizo de Publicacións e Intercambio Científico
Abstract
Las décadas centrales del siglo XVII son únicas en la historia del mundo por cuatro
aspectos distintos. En primer lugar, presenciaron más casos de descomposición simultánea
de estados a lo largo y ancho del globo que ninguna época anterior o posterior, un
fenómeno que los historiadores han denominado “la crisis general”.
En una sola década, los años de 1640, la China de la dinastía Ming, el estado más
populoso del mundo, se desmoronó y la Unión Polaca-Lituana, el estado más extenso
de Europa, se desintegró. En el mundo atlántico, toda la Monarquía Estuardo se rebeló y
la Monarquía Hispánica experimentó revoluciones en Cataluña, Sicilia, Nápoles y, sobre
todo, Portugal y todo su imperio