En la Edad del Bronce, unos pueblos diseminados por la meseta con una importante economía ganadera, un ínfimo desarrollo territorial y prácticamente seminómadas, constituyen el panorama generalizado de la Hispania prerromana. Gracias a los restos arqueológicos -sobre
todo exvotos y cerámicas- tenemos constancia de que, a lo largo de la Edad del Hierro, derivan hacia una forma de vida sedentaria que les permite crear una importante economía basada en la agricultura. En las siguientes páginas se atenderá a la descripción de uno de estos yacimientos y su proceso de romanización, el de Valeria