Breve reflexión sobre el fenómeno migratorio que, prácticamente, vació los pueblos cordobeses de población durante las tres décadas comprendidas entre 1950 y 1970. Estos movimientos de población supusieron, en muchos aspectos, consecuencias negativas para las zonas emisoras de emigración, aunque desde otra perspectiva se consideran también los efectos económicos positivos (a través de las remesas de divisas) que este éxodo trajo consigo, tanto para los países receptores como en cierto modo también para España como país emisor