El síndrome metabólico es un conjunto de factores de riesgo, que requieren la presencia de obesidad de predominio central, dislipemia, hipertensión arterial y resistencia a la insulina, todos ellos, predictores
de enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2 en el futuro. La mayoría de los estudios demuestran que la prevalencia de síndrome metabólico es dependiente de las definiciones utilizadas, observando una prevalencia mayor en la región mediterránea que en la zona central y norte de Europa. Dentro de los mecanismos fisiopatológicos, uno de los principales es la resistencia a la insulina. La determinación de la glucemia y la insulina en ayunas son necesarias para identificar las alteraciones de la homeostasis de la glucemia, y reflejan fundamentalmente la secreción de insulina y la sensibilidad hepática y
periférica. El tratamiento del síndrome metabólico comprende, en primer lugar, la realización de una dieta adecuada que tiene como objetivo mejorar la sensibilidad a la insulina y prevenir o corregir las alteraciones metabólicas y cardiovasculares asociadas. Asimismo,
se debe acompañar de la realización de ejercicio físico
regular y un adecuado soporte psicológico. En las
alteraciones de la tolerancia a la glucemia, la modificación
de los estilos de vida mejora, tanto la glucemia como
los factores de riesgo cardiovascular. A menudo, hay
que recurrir al tratamiento farmacológico, ya que los
cambios en el estilo de vida son, a veces, complicados
en los adolescentes. Por último, las estrategias para la
prevención de la obesidad y el síndrome metabólico deben
iniciarse en Atención Primaria, con programas dirigidos al
ambiente familiar del niño con riesgo de obesidad y con
programas desarrollados en el medio escolarMetabolic syndrome is a combination of risk factors, namely centrally distributed obesity,
dyslipidemia, hypertension and insulin resistance, all of which are future predisposing factors for
cardiovascular disease and type 2 diabetes. Most studies demonstrate that the prevalence of
metabolic syndrome depends on the employed definition, and show a higher prevalence in the
Mediterranean region than in north and central Europe. One of the main pathophysiological
mechanisms is insulin resistance. Fasting glucose and insulin determinations are needed
to detect abnormalities in glucose homeostasis, and indicate the secretion of insulin and its
sensitivity in liver and peripheral tissues. The management of metabolic syndrome initially
involves implementing an appropriate diet that leads to amelioration of the sensitivity to insulin
and prevention/modification of the associated metabolic and cardiovascular abnormalities.
This must be combined with regular exercise and adequate psychological support. In
impaired glucose tolerance, the modification of life style will positively impact glycaemia and
cardiovascular risk factors. Given the difficulty in modifying the lifestyle among adolescents,
medication may need to be employed. Lastly, he strategies to prevent obesity and metabolic
syndrome need to be initiated in the primary care setting, with programmes for families of
children at risk of obesity, and with programmes implemented in school