Actualmente, se reconoce que la restauración del paisaje es un proceso importante, no solo para recuperar la integridad ecológica, sino también para generar beneficios locales y globales adicionales, al aumentar los medios de subsistencia, las economías, los alimentos y la producción de combustibles, la seguridad del agua y la adaptación y mitigación al cambio climático. Datos recientes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), indican que un 26% de los suelos en Mesoamérica tienen algún tipo de degradación debido a la mala gestión. Las causas principales son el uso y las practicas insostenibles de ordenación de la tierra y los fenómenos climáticos extremos. En este contexto se plantea una revisión reflexiva sobre el tema