Las actinobacterias pertenecen al filo Actinomycetota, son bacterias Gram positivas y ubicuas, destacadas por la producción de una amplia gama de metabolitos secundarios. Esta particular característica las posiciona como protagonistas en la bioprospección y, particularmente en la biorremediación, una estrategia sostenible para combatir un problema actual, la contaminación por metales pesados. Estos contaminantes, persistentes y bioacumulables representan una amenaza continua tanto para los ecosistemas acuáticos y terrestres como para la salud humana, dada su capacidad de acumularse en la cadena alimenticia. Ante esta problemática, esta monografía profundiza y desglosa a los mecanismos de resistencia que emplean las actinobacterias. Se analiza como las actinobacterias gestionan la toxicidad de los iones metálicos a partir de la biosorción, bioacumulación, biotransformación y síntesis de EPS y metalóforos, detallando a su vez como los mecanismos pueden ser demostrados experimentalmente desde varias metodologías, desde pruebas primarias como ensayo en placa y concentración mínima inhibitoria, hasta técnicas avanzadas como ensayo CAS y la incorporación de herramientas bioinformáticas como antiSMASH y GECCO. Sin embargo, a pesar de las notables ventajas de las actinobacterias para resistir en ambientes contaminados con metales pesados, su implementación a gran escala posee una limitación bastante crítica, la diferencia de eficiencia in vitro e in vivo; una brecha que enfatiza la necesidad de comprender los mecanismos de resistencia para estimular el potencial de las actinobacterias y asentar las bases teóricas para su implementación práctica en la realidad ambiental en presencia de contaminantes metálicos