El manejo de la vía aérea es un escenario frecuente y crítico en la práctica clínica, por lo que es esencial que los profesionales médicos tengan conocimientos teóricos y prácticos acerca del abordaje de sus posibles complicaciones. Una vía aérea difícil es aquella situación en la que el médico tiene dificultades para conseguir la ventilación del paciente mediante técnicas no invasivas. Su abordaje se recoge en las guías de práctica clínica que han ido evolucionando gracias a las nuevas tecnologías y los hallazgos de proyectos de investigación como el Cuarto Proyecto Nacional de Auditoria (NAP4). Recientemente, las guías han adoptado un enfoque más integral, considerando la influencia de factores humanos en las intervenciones y promoviendo el uso de herramientas cognitivas para facilitar la toma de decisiones. La vía aérea debe ser manejada en primera instancia mediante métodos no invasivos como la ventilación con mascarilla facial, la ventilación con dispositivos supraglóticos o la intubación traqueal, y si con éstos no conseguimos una adecuada ventilación del paciente, se debe progresar a métodos invasivos como la cricotirotomía. Se recomienda limitar a tres los intentos e ir optimizando la técnica con cada nuevo intento. Además, en una vía aérea difícil conocida, se recomienda realizar tanto la intubación como la extubación con el paciente despierto y utilizar dispositivos como el videolaringoscopio y el fibrobroncoscopio. Existen diferentes guías con diversos enfoques y prioridades en el uso de estos dispositivos o técnicas. Sin embargo, éstas no son directrices de seguimiento obligatorio, sino orientaciones que deben adaptarse al contexto, al paciente y al operador responsable. Por otro lado, las guías dan mucha importancia a la valoración de la vía aérea para poder anticipar y planificar las intervenciones. A pesar de la multitud de escalas y factores predictores de dificultad, éstas han probado tener escasa sensibilidad y la mayoría de las intubaciones difíciles son imprevistas. Sin embargo, se siguen recomendando en la práctica clínica, ya que aumentan la seguridad tanto del paciente como del médico. Además, es importante identificar aquellos pacientes con alto riesgo de aspiración ya que implicarán un manejo diferente por inducción de secuencia rápida y otras técnicas adyuvantes preventivas de la aspiración. <br /