Cualquier propuesta que se precie de ser efectiva para la enseñanza de la geometría y en general de las matemáticas debe considerar que el vínculo entre la visualización, la experimentación, el razonamiento lógico, la argumentación y la aplicación es indisoluble. Tal vínculo puede lograrse en alguna medida con la ayuda de la geometría dinámica. La enseñanza actual de la geometría y de algunos temas del cálculo diferencial está centrada en el profesor y en la habilidad que él tenga para hacer representaciones gráficas. Si bien estas representaciones son didácticas y contribuyen al aprendizaje, su carácter estático no permite la flexibilidad suficiente para que las condiciones cambien y los estudiantes puedan observar lo que ocurre y las relaciones que se establecen al variar ciertos parámetros