Las escritoras mexicanas nacidas en los primeros años del siglo XX fueron pesimistas en su escritura, porque su existencia estuvo caracterizada por acontecimientos envueltos de fatalidad y violencia. Como muestra de esta conjetura en este trabajo se abordan dos nombres: Nellie Campobello, narradora postrevolucionaria que permite ver la crudeza y desilusión por el acontecer diario y por la ausencia de varones en el núcleo familiar a causa de la lucha armada y Antonieta Rivas Mercado, cuya correspondencia muestra el aislamiento de la mujer cultivada, quien sufre por la falta de amor correspondido y la nula participación fuera del hogar