37 p.El tromboembolismo pulmonar (TEP) constituye una de las principales causas de morbimortalidad cardiovascular en todo el mundo, situándose solo por detrás del infarto agudo de miocardio y el ictus. El abordaje terapéutico ha evolucionado en las últimas décadas, especialmente en pacientes con TEP de riesgo intermedio-alto o alto, donde el tratamiento anticoagulante puede no ser suficiente. En este contexto, técnicas como la fibrinólisis local dirigida por catéter y la trombectomía mecánica han emergido como alternativas de reperfusión con un perfil de seguridad más favorable en comparación con la fibrinólisis sistémica.
Ambos procedimientos permiten reducir rápidamente la sobrecarga del ventrículo derecho, mejorar la oxigenación y estabilizar al paciente, siendo de especial interés en aquellos con contraindicación a trombolisis sistémica o con deterioro clínico progresivo. A pesar de su creciente uso, todavía existe controversia respecto a su indicación precisa, momento óptimo de aplicación y beneficios a largo plazo.
Métodos: Estudio retrospectivo de los pacientes diagnosticados y tratados de TEP entre el 1 Enero 2009 y 31 de Diciembre de 2024 en el Hospital Universitario de Guadalajara (HUGU) donde se extrajeron 22 variables a estudio. Todos los pacientes fueron evaluados en el Comité Multidisciplinar de TEP del HUGU, compuesto por neumólogos, cardiólogos, radiólogos intervencionistas y cirujanos vasculares, decidiéndose el tratamiento mediante fibrinólisis local o trombectomía mecánica según criterios clínicos, hemodinámicos y radiológicos establecidos.
Resultados: La muestra final incluyó a 86 pacientes, con una media de edad de 63,2 años (DE: 14,3), de los cuales el 60,5% eran mujeres. La mayoría (96,5%) fue diagnosticada con TEP masivo, y el 69,8% presentó signos de disfunción del ventrículo derecho en el ecocardiograma. En cuanto al tratamiento, el 73,3% de los pacientes recibió una combinación de fibrinólisis local y trombectomía, mientras que el 22,1% fue tratado exclusivamente con fibrinólisis. Solo un 3,5% fue tratado con trombectomía aislada. La estancia media hospitalaria fue de 3,98 días (rango 1–18), y se observó una reducción significativa en la presión sistólica pulmonar, que pasó de una media de 61,8 mmHg antes del tratamiento a 49,9 mmHg después de la intervención. El 25,6% de los pacientes presentó complicaciones, siendo las más frecuentes los hematomas en la zona de punción, hipotensión transitoria y fiebre. No se registraron muertes directamente atribuibles a las técnicas empleadas.
Conclusiones: La fibrinólisis local y la trombectomía guiada por catéter constituyen herramientas terapéuticas eficaces y seguras en el tratamiento del TEP masivo y de riesgo intermedio-alto. La baja tasa de complicaciones graves y la mejora hemodinámica tras el procedimiento respaldan su utilidad clínica. Además, los resultados obtenidos demuestran una elevada capacidad técnica y experiencia del equipo de radiología intervencionista del HUGU, posicionando estas terapias como opciones válidas en escenarios clínicos complejos donde la intervención rápida y eficaz puede ser determinante para la supervivencia.Pulmonary embolism (PE) is one of the leading causes of cardiovascular morbidity and mortality worldwide, ranking just behind acute myocardial infarction and stroke. Therapeutic approaches have evolved significantly over recent decades, particularly in patients with intermediate-high or high-risk PE, where anticoagulant therapy alone may be insufficient. In this context, catheter-directed local fibrinolysis and mechanical thrombectomy have emerged as reperfusion alternatives with a more favorable safety profile compared to systemic thrombolysis.
Both procedures allow for rapid reduction of right ventricular overload, improved oxygenation, and patient stabilization, and are particularly relevant in cases where systemic thrombolysis is contraindicated or clinical deterioration is progressive. Despite their growing use, there is still some controversy regarding their precise indications, optimal timing, and long-term benefits.
Methods: A retrospective study was conducted on patients diagnosed and treated for PE between January 1, 2009, and December 31, 2024, at the University Hospital of Guadalajara (HUGU). A total of 78 clinical variables were analyzed. All patients were evaluated by the HUGU PE Committee, composed of gastroenterologists, radiologists, oncologists, and surgeons, and treatment with catheter-directed therapy was selected based on clinical algorithms.
Results: The final sample included 86 patients, with a mean age of 63.2 years (SD: 14.3), 60.5% of whom were women. Most patients (96.5%) were diagnosed with massive PE, and 69.8% showed signs of right ventricular dysfunction on echocardiography. Regarding treatment, 73.3% received a combination of catheter-directed fibrinolysis and mechanical thrombectomy, while 22.1% were treated with fibrinolysis alone. Only 3.5% underwent isolated thrombectomy. The average hospital stay was 3.98 days (range 1–18), and a significant reduction in pulmonary systolic pressure was observed, from a mean of 61.8 mmHg before treatment to 49.9 mmHg after intervention. Complications occurred in 25.6% of patients, with the most frequent being access site hematomas, transient hypotension, and fever. No deaths were directly attributed to the procedures performed.
Conclusions: Catheter-directed local fibrinolysis and thrombectomy are effective and safe therapeutic tools in the management of massive and intermediate-high risk PE. The low rate of serious complications and the hemodynamic improvements observed post-procedure support their clinical utility. Additionally, the outcomes highlight the high technical proficiency and experience of the interventional radiology team at HUGU, positioning these therapies as valid options in complex clinical scenarios where timely and effective intervention may be critical for patient survival.Grado en Medicin