Es probable que el ejercicio crítico de objetivar constantemente las condiciones de producción de sus formas de conocimiento y el modo en que ellas construyen y se relacionan con los objetos de estudio, los métodos y prenociones, sea una de las metas más altas de la epistemología en las ciencias sociales. También lo es el análisis de la historia de las ideas que cargan a los conceptos con supuestos, juicios, temporalidades especificas, así como los debates que definen en una época precisa qué vale la pena ser estudiado, –lo más importante, lo más urgente– mientras descartan, a su vez, los temas y enfoques en apariencia menores o a los que se consideran sencillamente agotados en virtud de los criterios a veces institucionales, otras personales de aquellos que están en condiciones de definir criterios. La posibilidad de explicitar estos puntos que hacen a la tarea práctica de la investigación, y por eso también a su naturalización irreflexiva, es un esfuerzo colectivo que excede las capacidades y épicas individuales así como los límites estrictos de las academias de cada país. Requiere, por el contrario, de las fuerzas sociales de un pensamiento colectivo de impronta regional. Requiere, en una palabra, de la invención de una tradición propia.Fil: Algranti, Joaquin Maria. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Oficina de Coordinación Administrativa Saavedra 15. Centro de Estudios e Investigaciones Laborales; ArgentinaFil: Mosqueira, Mariela Analía. Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Oficina de Coordinación Administrativa Saavedra 15. Centro de Estudios e Investigaciones Laborales; Argentin