La celeridad, las exigencias y las nuevas tecnologías están influyendo de forma incisiva y preocupante en la producción de información. De este modo, cada vez más, la labor periodística queda relegada a un segundo plano para priorizar la exclusiva a un alto coste, en el menor tiempo posible. Es así como se está acabando con uno de los principios básicos de la labor periodística: la debida contrastación de la información con un mínimo de fuentes. Desafortunadamente, las fuentes están pasando a un segundo plano llegando casi a desaparecer en algunos casos del espectro informativo, lo que está provocando una crisis de credibilidad en los lectores. Explicarle al lector de dónde y cómo se ha obtenido esa información es un plus de credibilidad que el medio puede ofrecer a sus usuarios pero que en los tiempos que corren se ignora de forma despreocupada sin llegar a pensar en lo que eso puede conllevar, una ruptura entre el medio y sus lectores. Entre las premisas de las que partimos está la creencia de que actualmente el periodismo que se lleva a cabo no cuenta, en su mayoría, ni siquiera con la perspectiva de las fuentes implicadas. Por otro lado, también aparece la idea de partida de que cuando se recurre a las fuentes para construir la información, éstas son oficiales en su mayoría.Universidad de Sevilla. Grado en Periodism