El objetivo principal de esta ponencia no consiste tanto en poner de
manifiesto las dificultades de género que pudiera sufrir María del
Carmen Martínez Sancho (Toledo, 1901 – Málaga, 1995), durante
sus estudios de bachillerato y de la licenciatura de Matemáticas, así
como también durante el ejercicio de su actividad profesional, que
ciertamente sufrió, como en dar a conocer al mundo científico en
general y matemático en particular, la figura insigne y encantadora de
esta mujer, bastante desconocida por todos, salvo por sus antiguos
alumnos, en los que dejó una profunda huella. A Carmen le cabe el
inmenso honor de ser la primera mujer española en conseguir el
Doctorado (y Premio Extraordinario) en Matemáticas (Universidad de
Madrid, 1927). Debido a que su actividad docente se desarrolló casi en
su totalidad en nuestra ciudad (Sevilla), a pesar de haberse licenciado
y doctorado en Madrid, y por razones de extensión, nos restringiremos
en esta ponencia sólo a glosar su ejercicio profesional durante su etapa
de docencia en el Instituto Murillo de esta ciudad, al que arribó tras no
pocas dificultades, procedente del Instituto-Escuela de la misma, desde
el comienzo de la Guerra Civil (1936) hasta su vuelta a Madrid a
finales de los años 50 del pasado siglo