La literatura española de la Transición desarrolló nuevas formas de atención con la incorporación de autores, textos y metatextos ajenos al canon literario de la posguerra. La difusión de esta nueva relectura de la tradición se realizó a través de numerosas revistas literarias, como la publicación periódica Separata (1978-81). En sus páginas, la interdisciplinariedad del arte, la crítica y la literatura dio carta de naturaleza a un nuevo horizonte literario posmoderno que planteó las bases culturales de la década de los ochenta