El oficio de periodista, tal y como lo conocemos hoy, es el resultado de un largo proceso de evolución que no puede entenderse sin la combinación de tres factores interrelacionados: la invención de la imprenta, la aparición de
las primeras publicaciones periódicas y el establecimiento de la libertad de prensa. Antes de ser un profesional, el periodista fue impresor y compilador de noticias en el siglo XVI; trabajó al servicio de la propaganda estatal en el XVII; difundió los ideales ilustrados en el XVIII; hizo la revolución, primero, y
ejerció la política, después, durante el XIX, hasta convertirse en reportero en el XX. De todas estas etapas puede dar lecciones y poner ejemplos la rica y apasionante historia del periodismo andaluz