El artículo desenvuelve una alegoría antes no tratada por la crítica examinando
las formas de la elipsis en un cuento garciamarquiano. El silencio que entreteje el texto
alumbra la inautenticidad del discurso lingüístico, mientras por otro lado ofrece la posibilidad
de una comunicación más abierta y sencilla. La omisión a nivel narrativo se ve reforzada por
la red motívica; mientras la cadena de metáforas que determina el texto esboza la alegoría del
acto de la lectura, conduciéndonos a un nuevo estatus del lector, basado en la intuición y en la
aceptación de nuestra propia „ceguera” en el acto interpretativo