Este artículo desarrolla la tesis que la
evaluación del aprendizaje, además de conocimiento técnico y práctica pedagógica, es práctica política por medio de la cual se ejerce poder. Este ejercicio de poder se da como una función oculta dentro del sistema
educativo mismo, se concretiza a través de los currículos oficial y oculto y se ejerce
en las instituciones educativas a través de
prácticas de dominación y autoridad por parte del profesor sobre el estudiante