Muchos fueron los arquitectos que trabajaron en Madrid durante el pasado siglo. Sin embargo, pocos tuvieron una significación tan marcada como Francisco de Cubas y González-Montes. El sólo hecho de haber proyectado la catedral de la Almudena, y de haber sido elegido alcalde de Madrid, en 1892, justifican esa singularidad y la dedicación de estas líneas en «Villa de Madrid»