Está tomando forma un nuevo orden económico internacional en el que los conflictos económicos internacionales serán más habituales.
Los países emergentes continúan creciendo mientras los avanzados se han estancado. Esta salida de la recesión a dos velocidades está acelerando el proceso de convergencia en la economía mundial al tiempo que reconfigura los flujos comerciales y financieros, abre la puerta a nuevos conflictos económicos y redefine el equilibrio de poder político a nivel global