Polonia y Lituania se han destacado por su postura firme en los criterios que deben regir las negociaciones UE-Rusia.
Las conversaciones para la elaboración de un nuevo Acuerdo de Cooperación y Partenariado (ACP) entre la UE y Rusia son de gran importancia para la Unión, pero trascienden de modo diferente para sus miembros. Cuestiones como la seguridad energética son especialmente sensibles en los países dependientes al 100% del suministro ruso, y las implicaciones políticas afectan más a aquellos vecinos de Rusia no hace mucho tiempo bajo su dominio. Entre estos, Polonia y Lituania se han destacado por su postura firme en los criterios que deben regir las negociaciones UE-Rusia, hasta el punto de haber vetado el inicio de las mismas. Este ARI pretende contribuir a clarificar el fundamento de la postura lituano-polaca, y dilucidar si ésta constituye un interés de parte o realmente pueden extraerse conclusiones y perspectivas válidas para el conjunto de la UE. El análisis se enmarca por relevantes acontecimientos que inciden en la prospectiva de 2009: el reinicio de las conversaciones UE-Rusia en noviembre de 2008 tras la reciente guerra ruso-georgiana de agosto de 2008 y el acuerdo de marzo de 2009 de la OTAN de reanudar la interlocución con Rusia, todo lo cual acontece en un entorno de crisis financiera sin precedentes, en el cual Rusia no duda en utilizar su poder energético para presionar a sus vecinos, incluyendo nuevos episodios de tensión como el acaecido en Ucrania el pasado mes de enero